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Consejos e información útil sobre los potenciadores sexuales

¿Tiene remedio la disfunción eréctil?

En un mundo ideal, chico y chica se conocen, se enamoran, celebran una romántica boda y disfrutan de una vida idílica entre unicornios, sexo sublime a lo supermán, y orgasmos al unísono. Obviamente, en ese universo fantástico poblado por superhéroes, no tiene cabida el sexo aburrido ni los inesperados, odiosos e indignantes problemas de erección.

¿Por qué a mi?

Sin embargo, seamos realistas y pongamos los pies en el suelo. Los cuentos pertenecen al mundo de la fantasía y estas situaciones son por desgracia más reales y habituales de lo que nos gustaría. ¡Las dificultades para lograr la erección acechan a casi todos los hombres!



Sufro disfunción eréctil. ¿Es el principio del fin?

Pocas patologías afectan más a los caballeros que las que atañen a su potencia sexual. Para un hombre, no conseguir erguir su pene para mantener sexo con su pareja, entraña consecuencias funestas para su propia autoestima. Al sentimiento primario de frustración se añaden los de estupor, incredulidad, rabia o pavor ante la idea de dejar de ser un hombre plenamente capacitado.

“Cariño, es la primera vez que me pasa”

La consabida coletilla que suelen usar los hombres al darse de bruces contra la evidencia, no es paliativa para resolver el problema. ¿Te ha ocurrido una vez, dos veces, tres, cuatro…? Déjate de cantinelas vacuas que solo enmascaran el problema y busca remedio a una situación, que si no se trata a tiempo puede sobredimensionarse.

¿Seré impotente para siempre?

Sufrir disfunción eréctil no tiene por qué ser una condena perpetua para el hombre. La patología, ampliamente difundida entre la población masculina, es un problema que, si se mantiene sostenido a lo largo del tiempo, menoscaba considerablemente su auto-confianza y termina por minar seriamente su salud física y mental.

¿Sufro impotencia porque estoy envejeciendo?

Tradicionalmente, la DE se ha venido considerando una afección intrínseca a las personas mayores, de la que los jóvenes estaban exentos. Hoy en día los especialistas sostienen que estamos ante una patología que engloba a hombres de todas las edades, complexiones y condiciones. Ciertamente la incidencia es mayor a medida que se van cumpliendo años, como parte del proceso degenerativo vital, pero la enfermedad puede manifestarse incluso en veinteañeros que sufran determinados desórdenes de índole física o psicológica.

Primer y decisivo paso: ¡buscar asesoramiento especializado!

Por lo general, ellos suelen ser mucho más tímidos que ellas al hablar de sus problemas ante desconocidos, por más que esos “extraños” lleven bata blanca y los reciban en consulta médica. Si a eso añadimos que se trata de un tema que ellos sienten que podría cuestionar su hombría, la timidez se torna un muro infranqueable. Esta conducta errónea puede desembocar en otros problemas más graves e irreversibles. A día de hoy, los tratamientos son sumamente eficaces en la gran mayoría de los casos.

Pero para obtener los resultados esperados, el problema debe atajarse desde el ángulo correcto. El médico no solo va a calibrar el alcance y etiología del problema sino que también prescribirá los fármacos o tratamientos personalizados más eficaces. 

Al tratarse de una afección masculina tan extendida, los hombres no deberían sentirse intimidados para hablar de ella. Lógicamente, el médico someterá al paciente a un cuestionario pormenorizado sobre sus hábitos de vida (dieta, tabaquismo, alcoholismo, factores de estrés, drogas, etc.), para cerciorarse o descartar que se trate de un problema médico.

No todos los hombres pueden someterse al mismo tipo de tratamientos

Además de los detalles sobre sus hábitos de vida y situación personal, el especialista también se remitirá al historial clínico del paciente. Si el sujeto está recibiendo tratamientos por ser hipertenso o diabético por poner dos ejemplos, dichos tratamientos podrían ser los que están ocasionando la impotencia.

¿Cómo actúa la Viagra y el resto de pastillas contra la impotencia?

El famosísimo comprimido de color azulado es sobradamente conocido en todos los rincones del planeta. Esta pastilla y otras de efectos análogos consiguen aumentar en el organismo el nivel de óxido nitroso, distendiendo los músculos que circundan el pene, lo cual permite a la sangre fluir a su interior, haciendo que el miembro adquiera gran dureza.

¿Todas las pastillas contra la impotencia son similares? 

Tanto la icónica Viagra, como otros fármacos, como Cialis o Levitra, no tan míticos pero igual de eficaces, tienen como objetivo combatir la flacidez del pene. Sin embargo, cada una de ellas presenta sutiles matices, que marcan la diferencia.

La Viagra ha de tomarse hasta una hora antes del encuentro sexual. Su efecto dura unas 4 horas.

Cialis. Se puede tomar a diario, para minimizar el problema de erección en el momento deseado, sin necesidad de tener que aguardar un determinado número de horas.

Levitra. Su posología y efectos son similares a la pastilla azul. Su efecto permanece hasta 5 horas tras ser ingerida.

Spedra Novedosa píldora de efecto menos potente que la Viagra (1 pastilla de Viagra = 3 pastillas de Spedra). Tiene efecto bastante inmediato, tan solo unos minutos tras la ingesta y su efecto se mantiene hasta 12 horas.