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Inapetencia sexual en el hombre y la mujer: Causas y tratamientos

¿Por qué aparece la inapetencia sexual?

La visita al sexólogo por inapetencia o hipoactividad sexual siempre se ha considerado más recurrente en el sexo femenino que en el masculino. Sin embargo, actualmente la tendencia se ha revertido y hoy en día tanto hombres como mujeres demandan soluciones para un mismo problema.

El tradicional dolor de cabeza que aludían las amas de casa de épocas pasadas para enmascarar la falta de deseo tras una maratoniana jornada cocinando, limpiando y cuidando de los hijos, se ha convertido en una especie de patología colectiva que afecta a ambos sexos. Los motivos hay que buscarlos en las condiciones de vida frenética que nos impone la sociedad actual, (estrés laboral, preocupaciones económicas, etc.), y también en factores orgánicos, como la existencia de ciertas patologías y enfermedades.



Resulta difícil aislar las causas exactas de la falta de deseo sexual, especialmente en los hombres. Se supone que, por rol tradicional, al varón siempre le apetece el sexo, siempre está pensando “en lo mismo”, y casi resulta ofensivo dudar de sus prestaciones en el dormitorio. 

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Sin embargo, la realidad es que tanto hombres como mujeres pueden sentir poca o nula apetencia sexual. La diferencia es que ahora no tienen la presión de fingir que todo va bien y tienen libertad para buscar ayuda profesional.

¿Qué causas desencadenan la falta de deseo sexual en el hombre?

Una vez asumido que no todos los hombres tienen que estar hiper-deseantes de sexo, también se debe asumir que tampoco tienen por qué ser hipo-deseantes. Cuando se observa una falta de interés continuada, hay que buscar las causas del problema para encontrar la solución. Los factores que más habitualmente van parejos a la falta de deseo son:

  • Problemas o desinterés hacia la pareja
  • Estrés, tristeza o ansiedad
  • Angustia ante la perspectiva de no satisfacer sexualmente a la pareja
  • Estado anímico adverso.

¿Hay diferencia entre los motivos de hiposexualidad en el hombre y en la mujer?

No se pueden hacer generalizaciones en ambos casos aunque por lo general, la imposibilidad de gozar con el sexo, en el caso de las mujeres, está relacionada con la inexistencia de comunicación o falta de intimidad con la pareja. En el caso de los hombres, esta disminución o pérdida de deseo suele estar motivada por la falta de atracción física, los problemas y choques interpersonales, o la rutina. ¡La indiferencia es la peor enemiga de la libido!

En cualquier caso, cuando existe deseo sexual hipoactivo, siempre hay que buscar las causas que concurren en cada individuo para tratarlos de manera personalizada. En este sentido, las terapias sexuales reconductuales son de gran ayuda.

No conviene hacer un drama ni dejarse influir por la ausencia de deseo con pensamientos negativos del tipo: “¿soy menos hombre/mujer que el resto?”, “¿es culpa mía?”, “¿soy poco atractiv@?”, “¿él/ella, ya no está enamorad@?”, “¿tengo problemas laborales o financieros?”, “¿estoy preocupado por la salud de algún familiar cercano?”.

El primer paso para encontrar una solución a medida es desahogarse con la pareja y compartir las dudas y preocupaciones.

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Si el origen de la inapetencia sexual radica en algún cuadro de ansiedad o de bajo estado anímico, lo más adecuado es recurrir a sesiones psicoterapéuticas individualizadas y específicas.

Si la causa de la bajada de deseo se debe a problemas con la pareja o con las relaciones sexuales en especial, se debe recurrir a la ayuda profesional específica. Las terapias sexuales y/o de pareja, serán las más efectivas.

El descenso del apetito sexual no tiene por qué ser forzosamente un problema. El retrato de los hombres permanentemente con la libido por las nubes, es un simple estereotipo, igual que lo es el de la mujer de sinuosas curvas, siempre consentidora y a merced del macho alfa. Tanto hombres como mujeres pueden tener un moderado deseo y vivir plenamente su sexualidad al margen de los estándares preestablecidos.

Por último, hay que hacer notar que con el paso de los años, cuando se instala la rutina y las preocupaciones económicas y familiares aumentan inevitablemente, es normal que el sexo deje de ser la prioridad. Sin embargo, no hay que descuidar la vida en pareja y reservar una parcela de intimidad para que no se extinga la llama de la pasión.